martes 22 de noviembre de 2011

AZUCAR

Casi en la mayoría de reuniones he podido escuchar a las mujeres decir: "estoy muy gorda, ya no se qué hacer para bajar de peso. Voy al gimnasio, hago dieta y no bajo ni una libra, más bien me engordo más", luego hacen un mohín de desaliento, al mismo tiempo que introducen un oscuro chocolate en su boca e inmediatamente su cara se ilumina de satisfacción. Si, no podemos negar que a todos nos gustan mucho los chocolates, los dulces, las pastas dulces con crema, el capuchino acompañado de un gran nevado de crema, el queso crema con miel o mermelada, los helados dulces y cremosos, etc. y etc. Muchos dirán "hay que endulzar la vida de vez en cuando", mas el problema es que la endulzamos con demasiada frecuencia, con tanta frecuencia que se ha convertido en un peligro para nuestra salud.
El dulce es el primer sabor que el niño recién nacido identifica, la leche de la madre es dulce. Tal es así que si damos unos granitos de azúcar a un bebé que llora y llora, éste se tranquilizará porque el sabor dulce tiene un efecto sedante. El niño crece y siempre preferirá el sabor dulce a cualquier otro sabor. Además, muchos padres o adultos condicionarán el buen comportamiento del niño a cambio de dulces, y el seguirá prefiriendo este sabor, ya sea en alimentos o en golosinas. De modo que ha medida que el niño crece irá asociando el sabor dulce con sus emociones, emociones agradables de preferencia. Estamos tan acostumbrados a ello que no nos damos cuenta. Pero observemos estas frases: "qué dulce y hermosa es esta niña", "pasamos un dulce momento en su compañía...", "la dulce espera", "la dulzura del amor", "es una canción tan dulce...", así por el estilo, abundan las frases que relacionan al dulce con todo aquello que nos hace sentir bien o nos produce placer.
No está mal consumir dulces, el problema radica en el exagerado consumo diario de alimentos azucarados: galletas, brawnies, tortas, muffins, helados, gaseosas, jugos, bebidas, yogures, etc., sobre todo los alimentos que los padres compran para la "colación" de sus hijos. Se podría decir que nos hemos convertido en adictos de este sabor y de las sensaciones que genera (placer y sedación), y para mantener este estado agradable inconscientemente nos inclinamos a consumir cada vez más alimentos endulzados. El azúcar en exceso causa graves daños al Páncreas, órgano que se encarga de regular el azúcar en el cuerpo. Este desequilibrio conduce al almacenamiento de de grasa en el cuerpo, a la gordura
De modo que para evitar la obesidad, las enfermedades cardiovasculares o la diabetes, entre otras, no necesitamos añadir azúcar a nuestra alimentación, pués ésta se encuentra en muchos alimentos: pan, fideos, frutas, etc. Cuando comemos pan, durante la digestión, las largas cadenas de almidón de la harina se fraccionan en azúcares simples (glucosa). Estos azúcares se vierten poco a poco a la sangre. Entonces el páncreas produce insulina a medida que va llegando azúcar a la sangre. La insulina ayuda a almacenar glucosa en el hígado, en forma de glucógeno, para su utilización posterior.
La variedad de alimentos en nuestra alimentación diaria es importante, ésta debe contener todos los sabores (salado, ácido, amargo, dulce y picante)y combinarlos según sus colores (tomates rojos, aguacates verdes, palmitos blancos, fréjoles negros, maíz amarillo, por ejemplo) haciendo que nuestros platos sean más vistosos y apetitosos, además de darnos mayores oportunidades de absorber más nutrientes necesarios que nos proporcionen un adecuado funcionamiento del metabolismo corporal. También debemos ser moderados, es decir, evitar la ingesta excesiva de alimentos. Y, por último, la dieta debe ser equilibrada, tiene que responder a las necesidades de cada individuo; por ejemplo, un niño en crecimiento debe consumir alimentos variados y de calidad para evitar carencias alimentarias.